“El mundo de la peluquería y el estilismo estamos menospreciados, no se nos valora”
Sin duda al hablar de moda, no sólo estamos englobando el significado de lo que el vestuario en si representa. Hablamos de un maquillaje acorde a nuestro estilo y forma de vivir, y sobre todo a uno de nuestros rasgos más representativos a la hora de definirnos como personas, nuestro peinado. Por eso Carlos Rete eligió esta profesión. El estilismo ha sido siempre su gran pasión, y con ella demuestra el sentimiento de su vida en cada peinado. Sus manos, que llevan creando 35 años, le han dejado demostrar este arte de la estética en rostros tan significativos como los de la Infanta Elena, la Reina Beatriz de Holanda o Sara Divas entre muchos otros. Sin embargo, es ahora cuando afronta uno de sus nuevos objetivos desde su emblemática peluquería del Hotel Alfonso XIII de Sevilla, enseñar a otros peluqueros ya consagrados su gran maestría en recogidos para ocasiones especiales, que dejan entrever la magia de sus cualidades.
Pregunta: ¿Cómo definiría su profesión de asesoría de imagen, estilismo y peluquería y todo lo que ello conlleva?
Respuesta: Pues yo, mi profesión la defino como una profesión de artista. Porque tu estás continuamente y día a día creando. Tienes que ver como es esa persona, que es lo que le puede favorecer; hay que saber decir no en muchos momentos a los clientes, tienes que hacerle entender que lo que te está pidiendo puede darle más problemas que beneficios. Y entonces yo la califico como una profesión de artista, como el pintor…porque estás creando en cada instante.
P: ¿Cómo ha cambiado el mundo de la estética y peluquería desde que empezó hasta ahora?
R: Pues, está feo que yo lo diga dedicándome a esto, pero estamos decadentes total, en todo. Si se da un vistazo atrás, la decadencia es tremenda en todo. Moda no hay. Se tiene que recurrir a los años 70, a los 80, como está ocurriendo ahora. Inventarse, ya está todo inventado. Entonces, decadente porque tenemos que recurrir a lo que ya hay. No hay los artistas que había antes, la creatividad. Hoy son más bien espectáculos. Tu ves un desfile de moda y ves barbaridades. Tenemos que tener en cuenta que la mujer siempre ha acudido al salón de belleza, al modisto y al maquillador para que la embellezcan, no para que la pongan todo lo contrario. Y entonces, ahora me parece todo decadente.
P: En toda la larga trayectoria que lleva como asesor y estilista, ¿podría explicarme cuáles han sido los momentos más estelares o gratificantes que ha vivido?
R: Los momentos más estelares que he vivido durante mi trayectoria han sido: el primero, que estuve trabajando en París con el mejor peluquero que ha existido en el mundo que es Alexandre, que murió el pasado año. Y los demás son también que, de las cinco bodas importantes que ha habido en España, yo me he llevado tres. La primera fue la de Matilde de Solís con el Duque de Huesca, la segunda ha sido la Infanta Elena, y la tercera fue la de Eugenia Martínez de Irujo. O sea, que de cinco bodas importantes en España, llevarte tres, ya son momentos ‘super’ estelares.
P: ¿Qué ha significado el trabajo realizado durante tantos años para usted?
R: Pues, personalmente para mí ha sido una satisfacción muy importante. Tu verás que estás aquí, todo el repertorio de reinas, princesas y de todo lo que tengo. Y entonces, a nivel profesional yo creo que ya no se puede aspirar a más. Ya si peinas a Sara Divas, a la Reina Beatriz de Holanda, a la Infanta Elena, a la Reina de Noruega, y un etcétera tan largo, dices ya no se puede más. Entonces, eso para mí es una satisfacción personal muy grande. Date cuenta, de que yo he pasado aquí una Expo, en la cual pasaban todas las Casas Reales por el hotel y pasaban por mis manos. Entonces esa es la gran satisfacción personal, después de 35 años de profesión me he visto compensado.
P: Teniendo en cuenta la importancia que se le da a la imagen hoy en día, su profesión es muy importante para poder causar ‘buena impresión’. ¿Piensa que el mundo de la peluquería, estética y asesoría de imagen debería estar más reconocido?
R: Muchas veces he comentado yo aquí con las clientas, la pena que me da que no esté reconocido, sobre todo yo te hablo de la parte mía que corresponde, que es el mundo de la belleza, que es peluquería y maquillaje. Y entonces, por ejemplo, siempre me apena mucho que en la Casa Real por ejemplo, cuando una vez al año invitan, y dicen “han sido invitados el mundo de las artes, de las letras, del espectáculo”, nunca se acuerden del peluquero ni del modisto. Yo nunca he visto en una recepción Real a un peluquero ni a un modisto. Y la mujer, sin el modisto, sin el peluquero y sin la maquilladora, es un cincuenta por ciento. Entonces estamos menospreciados un poco. No estamos valorados.
P: Como estilista y asesor de imagen, ¿Qué opina sobre los concursos de belleza?
R: Pues que son un rollo, es mentira todo, los concursos de belleza y eso… Las más guapas nunca se presentan. Entonces a mí me parece estupendo que en vez de elegir a la mujer más guapa, pues dijeran, a la chica que reúna una serie de condiciones: que sea mona, que sea inteligente, que tenga una buena facha, pero eso de la más guapa… Además no se que pasa que nunca gana la guapa, de hecho estamos viendo a las últimas miss. No, no, no estoy de acuerdo para nada.
P: ¿Cree que transmiten a la sociedad un prototipo de hombre o mujer ideal, al que se debe seguir o copiar?
R: Hemos caído en la trampa del hombre bello y la mujer bella. Y entonces, yo que llevo tantos años en esta profesión, te das cuenta que es una trampa en la que caemos todos, y si quieres, yo también me encuentro. Indudablemente hay otros valores más importantes. Una cosa es el cuido de la persona, tanto en hombre como en la mujer, y otra cosa es vivir esclavo como se está viviendo últimamente por un canon de belleza que te dictan ciertas personas y que no son reales. Es irreal.
P: ¿Cómo puede llegar a influir la imagen de una persona en su vida diaria, a la hora de relacionarse y llevar a cabo su vida social, o por ejemplo para buscar trabajo?
R: Viene a coalición con la pregunta que me has hecho anteriormente. Que hoy por desgracia, nos guiamos más del aspecto exterior de la persona, que de la valía personal o moral que tenga esa persona. Indudablemente, todo el mundo nos guiamos a la hora de dar un empleo de: la chica alta, guapa, mona y estupenda, y luego no tiene ni idea del trabajo, pero es muy mona. O del chico que tiene dos metros de altura, que va bien vestido y que… no. Es otro engaño, es otro engaño.
P: ¿Cree que la actual generación de estudiantes de peluquería y estilismo, adquieren una preparación tan esmerada como la que tuvo en su día?
R: Para nada. Y siento mucho tener que decirlo. No solamente en el mundo de la peluquería, sino en el mundo de la costura, en el mundo del maquillaje. Hoy cualquiera es peluquero, cualquiera es maquillador. Existen las academias, que no es que tenga nada en contra de ellas, pero que no lo veo lógico, que te den un título, que tu te establezcas, y yo ya soy peluquera, o yo ya soy maquilladora, no. Tu puedes decir yo soy peluquera, maquilladora o modista, o un etcétera muy largo, cuando tu llevas un rodaje de diez u once años. Mientras, eres un aprendiz. Y de hecho, tu te habrás dado cuenta, te hablo siempre de la peluquería porque es mi mundo, la cantidad de peluquerías que abren, y a los seis meses está cerrada y han puesto una droguería. Pues porque falta profesionalidad. La peluquería de hoy día, cualquiera que tenga un poquito de idea, se lava el pelo, se seca, se pone un poquito de gomina y ya se ha peinado. Pero eso no es la peluquería. La peluquería es más que eso.
P: ¿Qué consejo le daría a todos los futuros profesionales que quieren dedicarse al mundo de la imagen?
R: Pues mira, los consejos que yo le doy a toda persona es: has terminado tus cursos, colócate y empiezas a trabajar, pero de aprendiza. Que realmente donde vas a aprender es en el salón, en el día a día, y tu misma vas a decir, anda yo me creía que yo sabía y me doy cuenta de que no se nada, es un poco como cualquier profesión: la práctica, el trato con los clientes… son muchos los factores los que importan a la hora… La buena de la mala peluquería no es solamente peinar bien. Sino, la diferencia esencial es saber estar en el salón, que al cliente no se le cuenten cotilleos, que la bata esté limpia, que haya una toalla para cada señora, que haya una armonía en el salón de un relax que el cliente se encuentre bien y sumado a todo eso si encima dices ‘oye que bien me han peinado’, pues entonces eso es la alta peluquería. La peluquería normal y corriente es: la que tu llegas al salón te dan un número y eres un número, “la veinticuatro”, te lava una peluquera, te coge los rulos otra, te peina otra, y a la semana vuelves y ya no está ni la que te ha lavado, ni la que te ha peinado… Entonces, la peluquería es un trato muy personal de cliente y peluquero. Y eso, hoy día, no existe.





