JOSÉ CARLOS FERNÁNDEZ VÁZQUEZ / Jugador del Sevilla FC

14 08 2009

“Cobrar por hacer lo que más te gusta es un privilegio, pero también tiene aspectos negativos”

20090201dasdasftb_4

Si pensamos en todo lo que engloba el mundo del deporte, una de las primeras modalidades que se nos viene a la cabeza es el considerado como rey de todas las categorías: el fútbol. Es por ello que un día un joven de 22 años nacido en Riotinto (Huelva) soñó con jugar algún día en el campo con sus ídolos. Comenzó su carrera en los equipos locales onubenses hasta que consiguió un puesto en el equipo más importante de su tierra, el Recreativo de Huelva. Y es que, a punto de cumplir 22 años, las quimeras de este ariete de pierna zurda continúan haciéndose realidad. En apenas seis meses ha pasado de sufrir las duras entradas en tercera división a pasear sus botas en los mejores campos de las estrellas junto al Sevilla FC. Pero, a pesar de las tardes de gloria ya ofrecidas a los sevillistas en su paso por los equipos filiales, su timidez aún le hacen ruborizarse con los halagos que los medios deportivos hacen sobre su persona.

 Pregunta: Su ascenso al equipo rojiblanco de primera división, su debut, los partidos ya disputados… ¿Un año 2009 para no olvidar?

 Respuesta: Sí, la verdad es que no ha podido empezar mejor el año. Esta temporada logré hacerme un hueco en el filial y eso ya era un paso importante en mi carrera. Pasar de 3ª división a jugar en la 2ª división es un salto importante y con eso se cumplía gran parte de mis aspiraciones este año. Pero un buen día, Manolo Jiménez me llamó para entrenar con el primer equipo, luego logré viajar con el equipo a Gijón aunque no entré en la lista definitiva, pero por fin debuté frente al Español. También he podido debutar en el Ramón Sánchez Pizjuán contra el Atlético de Madrid… ¡Mejor no ha podido ir la cosa!

 P: Debut en Barcelona contra el Español. Un momento que ha esperado sin duda con mucha ilusión. Pero… ¿Qué recuerda de ese día?

 R: Recuerdo los nervios del viaje, los nervios en el banquillo durante el partido…me acuerdo que, en el segundo tiempo, no dejaba de mirar al míster esperando que dijera mi nombre. Y sobre todo, guardo en mi mente mi entrada en el campo. Quedaba muy poco tiempo y sólo quería tocar el balón para comprobar que se sentía.

 P: Y en ese momento tan especial, ¿en quién pensó?

 R: Pues, como es lógico, en mis padres. Son los que siempre me han apoyado en mi carrera. También en mi familia y mis amigos, todos han tenido parte en esto.

 P: Como ya se sabe, toda recompensa exige su sacrifio. ¿ Realmente es tan bonita la vida del futbolista?

 R: Bueno, yo estoy empezando en esto ahora. Está claro que cobrar por hacer lo que más te gusta es un privilegio, pero también tiene aspectos negativos. Yo por ejemplo me vine hace 4 años a Sevilla y tuve que dejar en Rio Tinto a mis padres y amigos. Todo lo que había sido mi vida hasta ahora. También tienes que cuidarte mucho y privarte de muchas cosas, pero… merece la pena.

 P: Después de todos los éxitos que esta consechando hasta ahora, ¿qué objetivos se marca en esta recta final del campeonato?

 R: Seguir jugando con el filial, donde la cosa está difícil para mantenernos y tener más oportunidades de entrar en las convocatorias con el primer equipo. Pero sobre todo tengo clara una cosa, tengo que seguir trabajando para mejorar.

 P: Como ha comentado anteriormente, en el filial las cosas no marchan bien. Tenéis un nuevo entrenador, Diego Rodríguez. ¿Qué puede mejorar en el equipo?

 R: Es una pena la destitución de Fermín Galeote pero ya sabemos cómo es esto del fútbol. Esta temporada no hemos tenido la suerte necesaria para llevar más puntos. Diego me dio confianza en el Sevilla C y eso siempre tendré que agradecérselo. Como jugador, ahí está su trayectoria, y como entrenador, puede sin duda aportar su experiencia.

 P: ¿Cree que finalmente el primer equipo logrará acceder a puestos de Cahampions para la próxima temporada?

 R: La cosa pinta bien. Tenemos una renta importante y no se nos pasa por la cabeza otra cosa que estar en la mejor competición europea la próxima temporada pero tenemos que seguir jugando con la misma intensidad.





Juventud atrapada

23 05 2008

Persigue su reflejo incesantemente. Se mira donde puede, incluso en las tapas de las ollas y en los cristales de su ventana. Hace tanto ejercicio que es capaz de salir de su cama a media noche para hacer abdominales. Se pesa varias veces por hora y rechaza repetidamente los alimentos que siempre le han encantado. Evade los eventos sociales, aunque sea una simple salida con las amigas, para evitar comer. Ha perdido peso bruscamente y, para disimularlo, usa ropa holgada. Busca ser perfecta, y dejar huella de su presencia,  siempre muy peinada, bien vestida, sus trabajos escritos subrayados, sin errores y es extremadamente puntual. También, está más irritable y depresiva que de costumbre. La chica es anoréxica.

 

Así es el comportamiento que Carmen López Gómez ha tenido durante años. Quería ser la princesa del cuento, con el que soñaba cada noche, y no le importó jugar con su salud y sumergirse en esta dura enfermedad para conseguirlo.

 

La anorexia es un trastorno de la conducta alimenticia que supone una pérdida brusca de peso y lleva a un estado de inanición. Se caracteriza por el temor a aumentar de peso y el rechazo a mantenerlo por encima del mínimo para su edad y talla, y por la distorsión  de la imagen corporal.

 

Es considerada, por los expertos de nutrición, una de las epidemias del siglo XXI, y consigue atrapar a las personas, principalmente jóvenes de entre 12 a 25 años, bajo sus falsas promesas de que, a cambio, tendrán todo el éxito social que anhelan y más. Afecta al 90% de las mujeres, pero cada vez más hombres caen a sus pies porque creen que adelgazando también podrán “besar el cielo”. Por cada 20 mujeres un hombre padece de anorexia.

 

Carmen no pudo resistir los encantos que la anorexia le ofrecía. Tenía la oportunidad de cumplir sus sueños; creía que sólo así sería ella y su familia feliz. Su padre estaba enfermo y acababan de operarlo recientemente, sabía que podría hacerlo sonreír si la  veía radiante y plena durante su estancia en Sevilla.

Dejó su Huelva natal para terminar aquí la educación secundaria, realizar bachillerato y estudiar su gran pasión, Derecho. Cambió de ciudad para tener un mayor reconocimiento en su aprendizaje, y sabía que ello también supondría una mayor competencia. Pero lo que no imaginó fue que, su esfuerzo no sólo se basaría en sacar mejores resultados, también tendría que dejar parte de su salud en ello.

Dice que cuando llegó a su nuevo destino todo era mejor de lo que había imaginado, la gente, el nuevo ambiente, la ilusión… Pero todo ello la llevó a auto-convencerse que era inferior a los demás, la baja autoestima hizo que fuera cambiando poco a poco hasta llegar al más soez pensamiento sobre su persona, llevándola a querer adelgazar para conseguir ser lo que tanto anhelaba.    

Su hábito alimenticio se vio reducido drásticamente, ni siquiera comía un caramelo por miedo a engordar, no paraba de buscarse defectos a cada momento, y cada broma insulsa que le gastaban para ella se convertía en una auténtica “tragedia griega”. El control sobre todo lo que hacía y comía incrementó en las últimas semanas. Las preocupaciones por la rápida perdida de peso se dilataron hasta una vigilancia continua de todas sus comidas. Fue entonces cuando decidió cambiar de plan y comenzar a expulsar todo lo que ingería.

 

El hambre que arrastraba la llevaron a darse “atracones” varias veces al día, pero el remordimiento que le quedaba después, la impulsaba rápidamente al baño. Según cuenta, cuando cerraba la puerta se despreciaba a sí misma por lo que acababa de hacer; sin embargo, cuando la abría se sentía plena, tranquila, como si sus preocupaciones se hubieran marchado al tirar de la cisterna,  una sensación que le es difícil expresar con sus propias palabras.

 

Consecuencias catastróficas de la enfermedad

 

Pasaba el tiempo y la imagen de Carmen comenzaba a deteriorarse. La pérdida de peso comenzaba a dejar sus huesos visibles bajo de la piel, el pelo se le estaba cayendo y la hermosa melena morena de brillantes tirabuzones había ido desapareciendo, sus dientes comenzaban a amarillearse y a perder el esmalte a consecuencia de las purgas, sus manos habían envejecido y mostraban señales en los nudillos provocadas por el roce de los dientes cada vez que introducía los dedos en la boca para provocarse el vomito, su irascibilidad provocaban reacciones distantes entre sus amigos y familiares, y su menstruación comenzaba a ser más propia de una pre-menopaúsica que de una adolescente.

Pero su detrimento iba “in crescendo”, y su aspecto físico sólo era una señal  de lo que en su interior podía o iba a ocurrir: el revestimiento de su estómago se debilitaría; alteración grave de los electrolitos (sodio, cloro, potasio, sodio y magnesio), que aseguran la salud de la dentadura, articulaciones y huesos, la transmisión de los sistemas nerviosos y músculos, riñones y corazón, el nivel de azúcar en sangre y la llegada de oxígeno a las células; amenorrea; atrofia muscular, debido a que los organismos se consumen a sí mismos; hiperglucemia, aumento del azúcar en sangre; artritis; trombocitopenia o baja cantidad de plaquetas; cáncer de garganta o cuerdas vocales, por causa de los trastornos de reflujo ácido; cetoacidosis, altos niveles de ácidos que se acumulan en la sangre por causa de la quema de grasa corporal para obtener energía; convulsiones; debilidad y fatiga; anemia, déficit de hierro; descenso de la temperatura corporal, lo que llevaría al aumento del vello por todo el cuerpo; e incluso graves depresiones que podrían conducirla al suicidio.

 

Carmen, afortunadamente, salió de su enfermedad y hoy puede relatar su dura experiencia. Lo consiguió, según afirma, gracias a la ayuda de su familia y amigos que supieron estar ahí en el momento adecuado y supieron apoyarla en las mayores recaídas y hacerla ver que en la vida hay cosas más importantes que el aspecto físico y los cánones de una sociedad, y sobre todo que, pase lo que pase, nunca va a estar sola. Lo que más le hizo cambiar fue que, no sólo estaba ella en peligro, también estaba jugando con la salud de sus seres queridos que luchaban, incluso más que ella, por sacarle una sonrisa y que consiguiera salir de esta cruel enfermedad que poco a poco la estaba consumiendo.  Ahora le toca seguir luchando por no volver a recaer, cuenta con ayuda psicológica y confiesa que está volviendo a vivir la vida como hacía tiempo no lo hacía, como si volviera a tener 15 años.

 

Nuevas variantes de la enfermedad

 

Al igual que la protagonista de esta historia, miles de jóvenes españoles caen en la anorexia o la bulimia. Pero en este último período los casos totales de la enfermedad se han estabilizado tras las reiteradas subidas que habían padecido en años anteriores.

Pero esta realidad se seguirá manteniendo hasta que haya un cambio importante de mentalidad en la sociedad. Cada vez hay más conciencia y por ello están disminuyendo los casos.  Aún así, tendrá que haber un cambio radical en los criterios generales, tanto sociales como los que llegan a los jóvenes a través de los medios de comunicación, para poder erradicar estas patologías.

 

Según un estudio realizado por la Fundación de la Anorexia y la Bulimia, la mayoría del comienzo de estas enfermedades se da en verano por el comienzo de dietas de adelgazamiento durante el período estival. Durante los meses de calor los cánones de belleza sociales aún son más impactantes, sobre todo entre los colectivos jóvenes.

Esto también está provocando la creación de nuevas variantes de estas enfermedades, especialmente en varones.  Comienzan a despertar con mayor fuerza las conocidas como vigorexia o ‘complejo de Adonis’. Ambas patologías se fundamentan en un trastorno emocional que sufren quienes asocian belleza con delgadez extrema o masa corporal, pero en este último caso afecta a personas con poca masa muscular que toman anabolizantes. Ambas enfermedades tienen factores comunes, como la percepción de no verse bien uno mismo; no querer tener relaciones sociales; y fijarse en la gente por la calle para compararse con los demás. Pero la gran diferencia radica en que, esta última “versión” de la enfermedad frecuentada por el sector masculino, tienen una actitud más centrada en el cambio de amistades, una preocupación obsesiva por el físico, una asistencia constante y excesiva al gimnasio, así como la lectura de revistas especializadas en culturismo en las que aparecen medicamentos para aumentar la masa corporal.